Verte caminar por la calle y cerrar los ojos... cerrar los ojos e imaginarme que soy yo la que te ve amanecer con una sonrisa en la cara cada mañana; la que te dice que te quiere por encima de todo... la única, la que está ahí contigo en todo momento. Entonces despierto del sueño y abro los ojos. Ahora ya no estás en la calle, te he perdido la pista. Decido seguir caminando y me juro a mí misma que la próxima vez no volverá a pasar lo mismo; que no te volveré a dejar escapar, nunca.
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