Es de noche y está lloviendo. Estamos delante de mi casa. Me miras, te miro... nos miramos. Me dices que te tienes que ir, y yo asiento con la cabeza pero te pido con la mirada que te quedes. Tú, que eres capaz de leer en mi mirada todo lo que siento como si fuese un libro abierto, entiendes lo que quiero decir. Me agarras de la mano y me miras fijamente. Nos quedamos en silencio un buen rato. Yo no sé que decir ni qué hacer... sueltas mi mano y agachas la mirada pero yo vuelvo a sostener tu mano en la mía y la acerco a tu cara. Levantas la mirada y me miras confuso. Y entonces pronuncio esas palabras que llevaba tanto tiempo queriendote decir: TE QUIERO. Sonríes y me besas. Te separas por un instante y apoyando tu frente en la mía susurras...
-Yo también te quiero. No te dejaré escapar nunca, pequeña.
Y por un instante todo es perfecto; me da igual que nos estemos mojando; me da igual que nos vean; te quiero y me quieres. Estamos juntos, y eso es lo único que me importa en este preciso instante.
Ouuuuuuuuch, que cookieloooove ♥
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