Erase una vez dos princesas encantadas, con sus dos caballeros andantes y que no tenían miedo a nada.
A veces discutían, a veces se enfadaban pero siempre lo superaban todo. Alocadas, ellas eran así. No eran amigas desde pequeñas, pero se querían como si así fuera. Cuando una lloraba la otra le sacaba una sonrisa, cuando una reía la otra la hacía reír aún más. No era una de estas típicas amistades "perfectas" que aparecen en las películas made in Hollywood, pero era perfecta a su manera... era perfecta para ellas. Una de esas amistades verdaderas, no de las que siempre están genial, sino de las que han pasado por todo. Discusiones, risas, enfados, malos momentos, días y noches geniales... Una amistad con algunos pequeños defectos, que realmente, son los que la hacía perfecta. Cada defecto de esa amistad, era solamente un obstáculo más que ellas superaban...JUNTAS.
No te puedo prometer que no nos volveremos a enfadar o que no volveremos a discutir por tonterías, pero lo que si te puedo promet... lo que si te juro, es que me vas a tener ahí a tu lado en todo momento, siempre. Que me tendrás para consolarte en los malos momentos y para hacerte reír en los buenos (y en los malos también, evidentemente).
Comadreja...
¡QUE TE QUIERO MUCHÍSIMO, OSTIA! ♥
