domingo, 23 de enero de 2011

Estrellas fugaces ( L ) .

Son casi las doce de la noche, ya casi es la hora. Corro y corro intentando llegar a ese lugar antes de la medianoche. Ese lugar tan especial... ¿Lo recuerdas? Esa colina desde la que nos pasábamos horas todas las noches observando la ciudad, iluminada por las luces de las farolas. Llego apenas un par de segundos antes de que sean las doce en punto. Me dejo caer sentada en la hierba, exhausta, al borde de la colina, intentando respirar y miro al horizonte. Empieza la lluvia de estrellas... ¿Recuerdas cuando todos los años nos tirábamos toda la noche mirando las estrellas fugaces en estas mismas fechas? Pedíamos deseos, bromeábamos, nos abrazábamos... Hecho de menos todos esos momentos. ¿Y sabes lo que más hecho de menos? Que en realidad, la mayoría de esas estrellas fugaces eran simplemente aviones... Así que, ya ves; no era que todas las noches hubiera lluvias de estrellas fugaces, simplemente era que cuando estábamos juntos, a solas, conseguíamos que todos nuestros deseos se hicieran realidad con solo desearlo. Ahora ya no veo las estrellas fugaces surcar el cielo nocturno... tan solo veo aviones. Sin ti ya no me queda esa magia que hacía de las cosas simples cosas maravillosas...


¿Por qué no volver a imaginar juntos que los aviones en el cielo nocturno son estrellas fugaces?

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